Por qué nos enfermamos?

 
¿Por qué nos enfermamos?
 

 

Cuando la persona se enferma siempre piensa que ello viene de un problema físico pero todo comienza debido a un desbalance en nuestras energías, nuestro cuerpo astral y en nuestro cuerpo físico, así como en el desequilibrio de lo que nos rodea.  Existen muchas causas sobre la enfermedad pero de  entre los factores que más nos llegan a afectar y que generan ese gran desequilibrio, se encuentran en las emociones negativas que tenemos a diario (ira, cólera, rencor, depresión, tristeza, baja autoestima, etc.). Pero cuando por el contrario, la felicidad, la sabiduría, la paz, la confianza, el estado de ánimo positivo y la energía que producimos nos van a ayudar a rechazar lo que podamos desarrollar como negativo en nuestro cuerpo, es decir, una enfermedad. Asimismo, estos sentimientos fortalecen nuestra energía, lo que a su vez nos ayudará a bloquear lo que está a nuestro alrededor. En el famoso video “el secreto” muestran una interesante relación entre el sistema anímico y el sistema inmunológico que curiosamente están siempre interrelacionados, cabe decir que cuando nuestro sistema emocional esta muy bien pues nuestros sistema inmunológico puede contrarrestar la enfermedad fácilmente. Es así que  por lo general, las energías que provocan enfermedades buscan a alguien que esté débil, sobre todo débil emocionalmente, estado que es de verdad potencial para padecer algún tipo de padecimiento fuerte. En cuanto a nosotros, si tenemos un desequilibrio en nuestros cuerpos, nuestra energía empieza a perder fuerza, lo cual provoca que se abran ciertos canales.  Al ocurrir esto, somos más vulnerables a atraer todo tipo de energía, entre ellas algunas de frecuencia baja, por ejemplo, los virus y bacterias, que cruzan a través de la energía hasta llegar a depositarse en nuestro cuerpo físico. Aunque estos microorganismos viven en tu cuerpo sin causar daño, llega el momento en que esto cambia cuando empezamos a perder fuerza en la energía del cuerpo astral y físico. Si nuestra parte positiva se debilita, entonces se activa la negativa que así comenzará a tomar más fuerza, igual que las bacterias. Nosotros tenemos en nuestros cuerpos muchos canales que no están activos, muchísimas potencias que pueden ser enfermedades y que, depende el tipo de energía y de vida que tenemos, pueden desaparecer por completo o activarse de un momento a otro.  La activación tiene que ver con el estilo de vida, con lo que estamos haciendo energéticamente, astralmente, físicamente. Todos son eslabones y van unidos, aun cuando sean diferentes cuerpos, todos llevan una unión, si se debilita uno, el otro va a debilitarse también. Entonces, por ese canal que se abre entrará todo lo que pueda o lo que uno ya tiene dentro y quiere desarrollarse. ¿Qué es lo que provoca todo esto? El desequilibrio en nuestro cuerpo físico, en nuestro cuerpo astral, en nuestro cuerpo espiritual, en nuestra energía, todos están relacionados, pero además el desequilibrio de lo que nos rodea, porque eso también es un factor muy importante.

 

Hay muchas cosas en las que definitivamente podemos estar muy fuerte en energía, pero igual puede haber algo muy fuerte en el ambiente que nos va a provocar una enfermedad, por ejemplo una radiación muy pesada llegará a causarnos un cáncer. Entonces si estuvimos muy fuertes, quizás vamos a poder evitar esto, pero dependerá de la situación, de cómo está nuestros cuerpos, tus centros energéticos estén funcionando. Lo esencial e importante es tener nuestra energía fuerte, física, mental y astralmente para poder rechazar lo que venga. Para ello algo muy importante es sentirse feliz cada momento, si no hay motivos pues entonces hay que buscarlos hasta que esto también se pueda convertir en un habito, cada vez que me siento mas feliz veo que mi cuerpo se siente mas sano, para mi es la mejor herramienta que he encontrado para poder reforzar la salud en mi cuerpo. Espero que esta nota te haya aportado en la restauración de tu salud y si ya la tienes entonces te ayudará en mantenerla siempre asi. La salud es el estado natural de nuestro cuerpo, hay que aceptar esta realidad maravillosa. Que tengas un lindo día

Master Reiki Terapeuta Floral del Bach
Psicoterapeuta Pránico

¿POR QUE ESTAMOS INFELICES?

Echa un vistazo al mundo y observa la infelicidad que hay en torno a ti y dentro de ti mismo. ¿Acaso sabes cuál es la causa de tal infelicidad? Probablemente digas que la causa es la soledad, o la opresión, o la guerra, o el odio, o el ateísmoY estarás equivocado. La infelicidad tiene una sola causa: las falsas creencias que albergas en tu mente; creencias tan difundidas, tan comúnmente profesadas, que ni siquiera se te ocurre la posibilidad de ponerlas en duda. Debido a tales creencias. Ves el mundo y te ves a ti mismo de una manera deformada. Estás tan profundamente “programado” y padeces tan intensamente la presión de la sociedad que te ves literalmente obligado a percibir el mundo de esa manera deformada. Y no hay solución, porque ni si quiera sospechas que tu percepción está deformada, que piensas de manera equivocada, que tus creencias son falsas. Mira en derredor tuvo y trata de encontrar a una sola persona que sea auténticamente feliz: sin temores de ningún tipo, libre de toda clase de inseguridades, ansiedades, tensiones, preocupaciones… Será un milagro si logras encontrar a una persona así entre cien mil. Ello debería hacerte sospechar de la “programación” y las creencias que tanto tú como esas personas tenéis en común. Pero resulta que también has sido “programado” para no abrigar sospechas ni dudas y para limitarte a confiar en lo que tu tradición, tu cultura, tu sociedad y tu religión te dicen que des por sentado. Y si no eres feliz, ya has sido adiestrado para culparte a ti de ello, no a tu “programación” ni a tus ideas y creencias culturalmente heredadas. Pero lo que empeora aún más las cosas es el hecho de que la mayoría de las personas han sufrido tal lavado de cerebro que ni siquiera se dan cuenta de lo infelices que son…: como el hombre que sueña y no tiene ni idea de que está soñando. ¿Cuáles son esas falsas creencias que te apartan de la felicidad? Veamos algunas. Por ejemplo, ésta: “No puedes ser feliz sin las cosas a las que estás apegado y que tanto estimas”. Falso. No hay un solo momento en tu vida en el que no tengas cuanto necesitas para ser feliz. Piensa en ello durante un minuto… La razón por la que eres infeliz es porque no dejas de pensar en lo que no tienes, en lugar de pensar más bien en lo que tienes en este momento. O esta otra: “La felicidad es cosa del futuro”. No es cierto. Tú eres feliz aquí y ahora; pero no lo sabes. Porque tus falsas creencias y tu manera deformada de percibir las cosas te han llenado de miedos, de preocupaciones, de ataduras, de conflictos, de culpabilidades y de una serie de “juegos” que has sido “programado” para jugar. Si lograras ver a través de toda esa maraña, comprobarías que eres feliz… y no lo sabes. Otra falsa creencia: “La felicidad te sobrevendrá cuando logres cambiar la situación en que te encuentras y a las personas que te rodean”. Tampoco es cierto. Estás derrochando estúpidamente un montón de energías tratando de cambiar el mundo. Si tu vocación en la vida es la de cambiar el mundo: ¡adelante, cámbialo!; pero no abrigues la ilusión de que así lograrás ser feliz. Lo que te hace feliz o desdichado no es el mundo ni las personas que te rodean, sino los pensamientos que albergas en tu mente. Tan absurdo es buscar la felicidad en el mundo exterior a uno mismo como buscar un nido de águilas en el fondo del mar. Por eso, si lo que buscas es la felicidad, ya puedes dejar de malgastar tus energías tratando de remediar tu calvicie, o de conseguir una figura atractiva, o de cambiar de casa, de trabajo, de comunidad, de forma de vivir o incluso de personalidad. ¿No te das cuenta de que podrías cambiar todo eso, tener la mejor de las apariencias, la más encantadora personalidad, vivir en el lugar más hermoso del mundo… y, a pesar de ello, seguir siendo infeliz? En el fondo, tú sabes que esto es cierto; sin embargo, te empeñas en derrochar esfuerzos y energías tratando de obtener lo que sabes muy bien que no puede hacerte feliz.

Y otra falsa creencia más: “Si se realizan todos tus deseos, serás feliz”. También esto es absolutamente falso. De hecho, son precisamente esos deseos los que te hacen vivir tenso, frustrado, nervioso, inseguro y lleno de miedos. Haz una lista de todos tus apegos y deseos, y a cada uno de ellos dile estas palabras: “En el fondo de mi corazón, sé que aunque te obtenga te alcanzaré la felicidad”. Reflexiona sobre la verdad que encierran estas palabras. Lo más que puede proporcionarte el cumplimiento de un deseo es un instante de placer y de emoción. Y no hay que confundir eso con la felicidad. ¿Qué es entonces, la felicidad? Muy pocas personas lo saben, y nadie puede decírtelo, porque la felicidad no puede ser descrita. ¿Acaso puedes describir lo que es la luz a una persona que no ha conocido en toda su vida más que la oscuridad? ¿O puedes quizá describir la realidad a alguien durante un sueño? Comprende tu oscuridad, y ésta se desvanecerá; entonces sabrás lo que es la luz. Comprende tu pesadilla como tal pesadilla, y ésta cesará; entonces despertarás a la realidad. Comprende tus falsas creencias, y éstas perderán fuerza; entonces conocerás el sabor de la felicidad. Si las personas desean tanto la felicidad, ¿por qué no intentan comprender sus falsas creencias? En primer lugar, porque nunca las ven como falsas, ni siquiera como creencias. De tal manera han sido “programadas” que las ven como hechos, como realidad. En segundo lugar, porque les aterra la posibilidad de perder el único mundo que conocen: el mundo de los deseos, los apegos, los miedos, las presiones sociales, las tensiones, las ambiciones, las preocupaciones, la culpabilidad…, con los instantes de placer, de consuelo y de entusiasmo que tales cosas proporcionan. Imagínate a alguien que temiera liberarse de una pesadilla, porque, a fin de cuentas, fuera ése el único mundo que conociera…: he ahí tu retrato y el de otras muchas personas. Si quieres obtener una felicidad duradera, has de estar dispuesto a odiar a tu padre, a tu madre… y hasta tu propia vida, y a perder cuanto posees. ¿De qué manera? No desprendiéndote de ello ni renunciando a ello (porque, cuando se renuncia a algo forzadamente, queda uno vinculado a ello para siempre), sino, más bien, procurando verlo como la pesadilla que en realidad es; y entonces, lo conserves o no, habrá perdido todo dominio sobre ti y toda posibilidad de dañarte. Y al fin te habrás liberado de tu sueño, de tu oscuridad, de tu miedo, de tu infelicidad… Dedica, pues un tiempo a tratar de ver tal como son cada una de las cosas a las que te aferras: una pesadilla que, por una parte, te proporciona entusiasmo y placer y, por otra, preocupación, inseguridad, tensión, ansiedad, miedo, infelicidad… El padre y la madre: una pesadilla. La mujer y los hijos, los hermanos y hermanas: una pesadilla. Todas tus pertenencias: una pesadilla. Tu vida, tal como es: una pesadilla. Cada una de las cosas a las que te aferras y sin las que estás convencido de que no puedes ser feliz: una pesadilla… Por eso odiarás a tu padre y a tu madre, a tu mujer y a tus hijos, a tus hermanos y hermanas… y hasta tu propia vida. Por eso deberás dejar todas tus pertenencias, es decir, dejarás de aferrarte a ellas, y de ese modo habrás destruido su capacidad de dañarte. Por eso, finalmente, experimentarás ese misterioso estado que no puede ser descrito con palabras: el estado de una felicidad y una paz permanentes. Y comprenderás cuán cierto es que quien deja de aferrarse a sus hermanos y hermanas, a su padre. a su madre. a sus hijos, a sus tierras y posesiones… recibe el ciento por uno y obtiene la vida eterna.

 

 

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